De vez en cuando nos vemos envueltos en una telaraña gigante de sentimientos y pensamientos que nos hace bajar a lo más profundo de nuestras tinieblas.
Hoy hay que hablar del sentimiento de inferioridad. Ese que notamos fuerte cuando estamos solos demasiado tiempo. Cuando quizá, las condiciones de nuestro alrededor no nos ofrecen opción para ser felices verdaderamente. Nos vemos pequeños... como hormiguitas en un mundo gigantesco, con el peligro de ser aplastadas en cualquier momento.Y es que muchas veces las personas más increíbles padecen de esta "enfermedad". Digamos que creemos que no podemos hacer las cosas por nuestra cuenta. Que no nos valoramos lo suficiente. Que no confiamos en nosotros mismos ni en que de verdad, podamos conseguir lo que queremos.
Nos hace falta ese pequeño empujón para darnos cuenta de lo que somos, de lo que aportamos, de lo que nunca pensamos.Tenemos que darnos cuenta de que sentirse pequeño siendo tan grande, es ir en contra de uno mismo.